El labrador que se hizo rico

Reflexión Cristiana

Había una vez un labrador que tenía algunas hectáreas de terreno. Todos los días se levantaba muy temprano para poder iniciar sus labores de cada día; mientras su esposa le preparaba la comida que había de llevar a su trabajo. La familia era muy humilde; lo que el lograba sacar de sus cosechas sólo les alcanzaba para comer en su diario vivir.

Un buen día, un amigo suyo que pasaba caminando cerca de donde el labrador se encontraba trabajando, se acercó a él y le dijo-

  • He estado trabajando fuera como obrero en algunas minas; verás, hace algunos días fuimos a un terreno con características parecidas al tuyo y encontramos un gran tesoro. Que te parece si excavamos para ver si encontramos tesoro también aquí.

El labrador se rio en sentido de burla de aquel amigo suyo y continuo sus labores.

Al cabo de unos días, la curiosidad a aquel labrador le entro en su pensamiento; así que llamo a su amigo y le pidió que le explicara como debía hacerle para poder excavar en busca del tesoro que podía él encontrar.

Su amigo se ofreció ayudarle, así que trabajaron juntos por algunas semanas hasta que hallaron el tesoro; que ellos tanto buscaban que estaba bajo su terreno. Este labrador que un día fue pobre, ahora se había vuelto un poderoso personaje que paso de un estado de pobreza a ser uno de los hombres más ricos de aquella región.

Análisis de la Reflexión

Te hago una pregunta, ¿el labrador se hizo rico de la noche a la mañana, o el era rico y no lo sabía?

Seguramente respondiste que el siempre fue rico, pero no lo sabía.

Así pasa con nosotros. Somos inmensamente ricos por la vida que nuestro Dios nos da en cada día y no nos damos cuenta de que esta es la mayor riqueza que podemos recibir.

La vida debería ser el principal motivo de agradecimiento a Dios, pues nos da la oportunidad cada día de empezar de nuevo, y dejar todos aquellos errores del pasado atrás.

Todos nosotros somo ricos y aun no nos habíamos dado cuenta.

Que Dios te bendiga y te de más vida de la que ya tienes para que puedas llegar a ser un saludable y feliz abuelo o abuela, que vea a sus nietos correr y crecer y entonces podamos descansar en el señor, sabiendo que utilizamos esa riqueza de vida, para vivir como Dios desea que vivamos.

Este es el deseo de mi corazón.

Blas Luna

 

«Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: Y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas.»
Proverbios 13:7

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